lunes, 26 de enero de 2009

Nadie se salva

Hablemos de los Dirigentes estudiantiles de la oposición. Primero que nada, creo, que su ´grito en las marchas debería ser: " Quiénes somos" "Estudiantes", "Qué queremos" "Estafar"

Por qué digo lo que digo. Es sencillo. 10 años de revolución y aparentemente no hemos aprendido nada. Fíjense:

Surge un movimiento estudiantil. Aparece como una nueva alternativa. Dan una especie de esperaza en un panorama tan adverso. Son los líderes del futuro, los que realmente representan una nueva opción para el país. Pero yo me planteo la siguiente interrogante:

¿Creen realmente en una lucha contra un régimen autoritario, o simplemente están comenzando su curricul0 político y todo lo que quieren es figuarar en la escena local?

Es decir ¿Tienen la verdadera voluntad de hacer las cosas bien o sólo menten el paro como todo buen político?

Presento esta interrogante o mejor dicho, cuestiono la participación de estos dirigentes estudiantiles por lo siguiente:

Desde hace apróximadamente 21 años, tengo un amigo. Desde muy pequeño fue muy político y así, como mi sueño es ser un músico famoso, el de él, es convertirse en una figura reconocida, políticamente hablando. El hecho es que lo conosco de toda la vida y sé cuáles son sus motivaciones y objetivos. Por lo tanto, puedo decir, con los pelos en la mano, que el burro es negro.

La cosa va de la siguiente manera. No hay nada, absolutamente nada, que él haya hecho por amor o voluntad de trabajo. Todo, desde sus pendejos inicios, hasta el sol de hoy, forma parte de una estrategia para poco a poco irse colando en el medio. Es más, estoy seguro, que si al final de cuenta, el no logra en lo más mínimo alguno de sus objetivos, todo el bien o todo el mal que sus acciones hayan causado, carecerían de sentido y todo el tiempo invertido sería una gran pérdida de tiempo, valga la redundancia. Para explicar a dónde quiero llegar, de una manera más clara, voy a usar el siguiente ejemplo:

Si mi amigo organiza un festival de música urbana, para recolectar fondos, con el fin de donarlos a una organización de ayuda a los niños con cancer, a él sólo le interesa quedar bien y que hablen de lo maravilloso que es. Los niños con cancer, tendrían la misma relevancia, que tiene el papel higiénico con el que se limpia el culo cada vez que va al baño.

Mi punto es, que todo es una hipocresía. Muevo un dedo si le puedo sacar provecho (tal vez en el fondo, todos somos así). Lo bueno de estas hipocresías, es que de vez en cuando, se logran cosas positivas.

Para mí es muy claro, que él tiene la misma idiosincracia de aquellos políticos de antaño, que sembraron la decadencia de la sociedad y por la cual terminamos cosechando a Chávez. Entonces, es evidente, que ahora debemos buscar líderes que realmente se preocupen por hacer las cosas bien y que no tengan mayor satisfacción, que el hecho de ver algo concreto y positivo. Que ni todo el dinero del mundo, supere esa sensación de haber hecho algo significativo. Que los lujos no se comparen con el poder decir: en mi gestión, el país es un país 100% libre de delincuencia, con una tasa de inflación mínima y una buena calidad de vida.

Yo pensaba que luego de esta experiencia bizarra, llamada revolución bolivariana, los vicios del pasado, poco a poco se habían olvidado y una nueva generación con vocación y buena voluntad, había emprendido vuelo y tomado forma en esos dirigentes estudiantiles. Imagínense mi desepción al ver a algunos de ellos aspirando a cargos en las pasadas elecciones del 23 de noviembre de 2008. En lo único que pude pensar fue en mi amigo. Joven, pero ambisioso. Que le sonreía a un concejal y luego me contaba lo mal que le caía.

Por todo esto es que cuestiono al movimiento estudiantil. Espero estar equivocado y ser totalmente irracional en mis argumentos.

Como de costumbre no sé si le encontraran sentido a mis planteamientos, pero bueno, así se me presentan en la cabeza y así mismo los comparto.

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