Me acostumbre tanto a leer entre líneas,
que se me olvidó como leer las palabras.
Me acostumbré tanto a ver más allá,
que ya n i sé donde estoy parado.
Me acostumbré tanto a pensar,
que se me ha olvidado como actuar.
Tengo pensamientos tan profundos,
que he caido en un pozo sin fondo,
esperando que alguien me arroje una cuerda de sencillez
a la cual aferrarme para subir de nuevo a la superficie.
Me acostumbré tanto a vivir fuera de este mundo,
que ahora soy como un astronauta flotando en el espacio,
esperando conseguir el cable que lo mantenía unido al transbordador
para halarlo y volver a la seguridad de su nave.
Me perdí en pensamintos laberínticos,
que siempre me llevaban a un callejón sin salida.
Di vueltas en círculo alrededor del problema,
sin saber que con tan sólo mirar a otro lado,
conseguiría la salida que conducía a la cordura.
La sencillez y la simpleza son la esencia de la vida
las cosas están siempre allí, sólo es cuestión de querer verlas.
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